Reformas educativas y profesionalización del profesorado
En todo caso, el análisis de las acciones del profesorado debe dar cuenta lo más fidedignamente posible del carácter dialéctico y dinámico, no exento de contradicciones,
que reviste la relación entre la estructura social y las prácticas de los agentes en cada coyuntura, teniendo en este colectivo especial importancia, además, no sólo sus condiciones de trabajo, sino sobre todo su particular participación en los procesos y dinámicas de la producción y difusión cultural e ideológica en la sociedad.
Desde nuestro punto de vista (heredero de ciertas interpretaciones de los análisis gramscianos sobre las funciones sociales y la situación de los intelectuales en la sociedad), los enseñantes son intelectuales, esto es, son agentes activos de la producción y difusión de la cultura en la sociedad; por ello, están en una situación privilegiada para acceder y dar a conocer concepciones de la vida y el mundo alternativas a las que se muestran como únicas y definitivas por él poder; por ello, tienen condiciones para asumir compromisos que van más allá de sus estrictos intereses (y, según Gramsci, tienen la obligación moral y política de hacerlo) (Gramsci, 1975). Debe tenerse claro que la forma «profesionalista» de orientar las percepciones y concepciones del profesorado no siempre ha sido útil para el poder, pero mucho más difícilmente puede serlo para desplegar una labor igualitaria, participativa y progresista en la enseñanza y la sociedad, porque, en definitiva, actúa en contra de la consolidación de las propias actitudes solidarias y transformadoras.
En nuestro pasado, núcleos importantes del profesorado se han adherido activa y solidariamente a proyectos transformadores de la escuela y la sociedad. Pero las convicciones asumidas en aquel entonces difícilmente se mantienen si no se practica continuamente la crítica y se renuevan los compromisos con quienes más lo necesitan en la sociedad. El rechazo a la ideología del profesionalismo es un necesario punto de partida en el proceso que debe emprenderse de construcción de nuevos proyectos sustentadores de prácticas educativas y sociales verdaderamente consecuentes.
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