CONSIDERACIONES SOCIOLOGICAS SOBRE PROFESIONALIZACIÓN DOCENTE
1.En este artículo usaremos una definición amplia de educación básica que incluye a los tradicionales niveles primario y secundario (básico y superior).
2. En Francia, la mayoría de docentes insiste en reafirmar su rol en relación con el conocimiento y el 70% de los profesores de las ZEP (el programa que atiende Zonas de Enseñanza Prioritaria) y 63% de sus colegas rechazan la idea de que “ser un trabajador so- cial forma parte de su oficio” (Dubet y Duru-Bellat, 2000, p. 153). En otros países este tipo de prejuicio no existe. Es probable que en América Latina, y en especial en la Argen- tina tampoco. Las circunstancias y su propio ethos profesional los induce a no rechazar la función asistencial. Pero la misma les hace vivir esta circunstancia en forma muy contradictoria ya que es la fuente de muchas quejas y malestares.
3. En Francia solo 44% de los docentes de zonas ZEP dicen que “es totalmente cierto que en la realidad actual del oficio, ellos transmiten saberes y conocimientos” (Dubet y Duru- Bellat, 2000, p. 155), mientras que la proporción que afirma lo mismo en general es de 62%. En Argentina, Brasil, Perú y Uruguay, por una serie de razones que no es el caso discutir aquí, la mayoría de los docentes tiende a distanciarse de la idea de la transmisión de conocimientos como constitutita de su actividad en el aula. Más que transmisores se tienden a verse como “facilitadores” del aprendizaje de los alumnos. A su vez, para la ab- soluta mayoría de los docentes de esos países, la educación tiene como función “desarrollar la creatividad y el espíritu crítico” y no “transmitir conocimientos actualizados y relevan- tes” (Tenti Fanfani, 2005).
4. No debe extrañar pues que una mayoría de docentes (cercana al 80%) de la Argentina, Brasil, Perú y Uruguay señale que “el acompañamiento y apoyo de las familias” es un fac- tor determinante del éxito escolar de los alumnos (idem, ibid.).
5. Este carácter ambiguo de una actividad regulada por dos principios aparentemente contradictorios (la idea de misión y la del acatamiento a reglas) explica porqué Carlos Marx alguna vez se refirió a los profesores como “esos pequeños profetas pagados por el Estado”.
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